Sinopsis: Un adolescente con una pistola que espera, a las puertas de la cárcel, al hombre que asesinó a su madre cuando él apenas era un bebé.
Una detective de policía problemática que se enfrenta a su pasado a causa de las secuelas de un brutal tiroteo.
Un poli honrado que, después de trece años en prisión, sale en libertad. Pero ¿por cuánto tiempo?
Un cuerpo que se enfría bajo una sábana de lino en el altar de una iglesia abandonada en lo profundo del bosque.
Una pequeña ciudad del sur de Estados Unidos a punto de estallar.
Es el camino hacia la Redención.
Conocí a John Hart a raíz de su anterior novela: No hay cuervos (aquí os dejo la reseña) y como me gustó tanto no me lo pensé dos veces y me puse con Redención de forma inmediata.
Como siempre Pámies elige una portada preciosa y da en el clavo con lo que se cuenta en el libro. Al principio no entendía la parte superior de la imagen pero acabé por enterarme de todo y le encontré todo el sentido.
El comienzo es de lo más impactante, un joven que perdió a su madre cuando todavía era muy pequeño decide que es el momento de vengarse de su asesino cuando éste va a salir en libertad.
Después de este inicio tan prometedor el autor se centra en Elisabeth, una policía a la que han apartado del servicio hasta esclarecer qué es lo que ocurrió cuando liberó a una joven secuestrada y aparecieron los cadáveres de los secuestradores con 18 balas.
Ella además no se quita de la cabeza a un policía que ha estado en la cárcel y al que le unen muchas más cosas que el tener el mismo trabajo.
A medida que avanzamos en la lectura iremos descubriendo los secretos que ocultan los personajes, las penurias por las que han pasado, sus penas, sus temores y también sus emociones y anhelos.
John Hart retrata como nadie a las personas heridas, aquellas que han pasado por situaciones trágicas y a las que no les ha quedado otra que sacar fuerzas y seguir adelante.
Como siempre Pámies elige una portada preciosa y da en el clavo con lo que se cuenta en el libro. Al principio no entendía la parte superior de la imagen pero acabé por enterarme de todo y le encontré todo el sentido.
El comienzo es de lo más impactante, un joven que perdió a su madre cuando todavía era muy pequeño decide que es el momento de vengarse de su asesino cuando éste va a salir en libertad.
Después de este inicio tan prometedor el autor se centra en Elisabeth, una policía a la que han apartado del servicio hasta esclarecer qué es lo que ocurrió cuando liberó a una joven secuestrada y aparecieron los cadáveres de los secuestradores con 18 balas.
Ella además no se quita de la cabeza a un policía que ha estado en la cárcel y al que le unen muchas más cosas que el tener el mismo trabajo.
A medida que avanzamos en la lectura iremos descubriendo los secretos que ocultan los personajes, las penurias por las que han pasado, sus penas, sus temores y también sus emociones y anhelos.
John Hart retrata como nadie a las personas heridas, aquellas que han pasado por situaciones trágicas y a las que no les ha quedado otra que sacar fuerzas y seguir adelante.
Esta novela trata temas de lo más peliagudos: la situación de los presos en las cárceles, los excesos policiales y su corrupción, la indefensión de las víctimas, las secuelas familiares después de un crimen o incluso el papel que puede llegar a tener la religión a la hora de afrontar un delito. Todos éstos temas y más (que no voy a desvelaros) se encuentran en esta fantástica historia que va aumentando el ritmo a medida que vamos pasando las páginas.
Al principio reconozco que se me hizo un poco lenta, se centra en Elisabeth y sus problemas personales pero después empiezan a ocurrir cosas y ya no puedes parar de leer ni de hacer conjeturas. Por cierto ¡¡No acerté ni una de ellas!!
Los otros libros traducidos del autor son:
Ya sabéis, si os gustan las novelas dramáticas y de suspense con un punto de crítica social estáis ante una buena candidata que os acompañará en estas tardes otoñales tan hogareñas y acogedoras. ¡¡Cómo me gustan!!
Puntuación: 7/10. Una historia que te mantiene con el corazón en un puño. Al final me he quedado con ganas de más.
Felices Lecturas.

















